¿Cuándo nació el índigo? La historia de los colores

Fotografía: kesie91, licencia CC0 Dominio público. En la era moderna, existen muchas cosas que damos por hecho, asumiendo que siempre y en toda circunstancia estuvieron ahí: los colores son una de ellos, particularmente los tonos de diferentes artículos que usamos todos y cada uno de los días, como nuestra ropa. Desde el momento en que los humanos utilizamos ropa, hemos buscado formas de hacerla más atrayente estéticamente, más colorida, mas no siempre y en toda circunstancia una extensa gama de colores estuvo a nuestra predisposición, y a lo largo de muchos años, el empleo de determinados colores indicaba la pertenencia a una clase social particularmente, dado su excesivo costo: el color era un artículo de mucho lujo. El color púrpura, particularmente el púrpura real (asimismo conocido como púrpura imperial o bien de Tiro) procedía de la glándula mucosa de un molusco (murex brandaris), y una libra de tinte púrpura requería más o menos 9 mil de estos moluscos: el proceso era lento, laborioso y costoso, y solo las personas muy adineradas podían costear emplear ropas de este color. Algo afín sucedía con el color llamado azul real, que procedía de una especie afín de caracol de mar (murex trunculus). El adjetivo real en el nombre de los dos colores, que todavía se llaman de esa manera, señala algo muy claro: eran colores utilizados de forma prácticamente exclusiva por la realeza. Curiosamente, el color preciso del púrpura de Tiro no puede ser mostrado en una pantalla de ordenador (del mismo modo que la mayor parte de los pigmentos de alta coloración), mas se estima que el tono más aproximado es el sRGB #990024. Solo los ricos podían darse el lujo de abonar por los colores. Lo que es más interesante, el tinte púrpura de empleo más extendido en la actualidad procede de un experimento para sintetizar quinina, que en el siglo XIX era el único fármaco conocido contra la malaria, y procedía de la corteza de un árbol llamado quino. La quinina era muy costosa, y el químico William Perkin creía que podía sintetizarse artificialmente. Sus ensayos (que fallaron en generar un antídoto contra la malaria) crearon en mil ochocientos cincuenta y seis la primera anilina sintética, un tinte púrpura, particularmente malva, que se puso de tendencia rápidamente: la Reina Victoria utilizó una capa teñida con este tinte en mil ochocientos sesenta y dos. Este instante se considera no solo simbólico para el color púrpura, sino más bien un instante de transformación para la industria química, pues el descubrimiento de que era posible sintetizar colores dio origen a una serie de creaciones que revolucionarían la industria de la moda y darían paso al surgimiento de grandes empresas químicas. Un elevado número de empresas farmacéuticas empezaron como coloristas, lo que de determinado modo quiere decir que esta revolución del color asimismo fue esencial en el surgimiento de la farmacéutica moderna. Colors por Juan Antonio Capó Alonso, bajo licencia CC BY veinte. Ciertos colores que hoy en día son de empleo extendido, como el índigo, cuyo tinte se utiliza generalmente para los blue vaqueros, fueron a lo largo de bastante tiempo un artículo de gran lujo. Hasta el año mil novecientos, la única fuente de este color fue el índigo natural, que acostumbraba a derivarse de una serie de plantas, que requerían ser sumergidas a lo largo de largo tiempo en una solución alcalina (para la que acostumbraba a usarse orina), mas a lo largo del siglo veinte el índigo sintético fue reemplazando de forma rápida al índigo natural, y fue tal como este se transformó en un tinte de empleo extendido. El tinte colorado acostumbraba a proceder de mezclas cuyo primordial ingrediente eran insectos: diríase que los aztecas usaban setenta cochinillas para conseguir una libra de tinte colorado, el que se transformó en determinado punto en el segundo producto de exportación más esencial de México. Los colores en la familia del amarillo y el amarillento eran los que se conseguían más de forma fácil, y en consecuencia los menos caros: procedían de manera directa de flores y plantas como el azafrán, cuyo procesamiento era fácil y directo. Esto, en parte, explica por qué razón los tonos amarillentos semejan ser los de empleo más usual entre la gente común, si examinamos representaciones pictóricas viejas. Nuestro empleo de los colores contiene una gran cantidad de simbolismos y opiniones que de forma frecuente pasan desapercibidas, y estos símbolos cambian conforme con los usos sociales. Por servirnos de un ejemplo, el empleo del color colorado para indicar prohibición (crimen, pecado, falta de respeto) data de la edad media, y desde allá viene su utilización para designar una extensa gama de símbolos, que van desde la prostitución (el insigne distrito colorado de Ámsterdam) hasta la tarjeta roja del futbol o bien el color colorado de los semáforos. Ya hace un siglo desde el momento en que los colorantes sintéticos son capaces de crear cualquier color, y por tanto hemos olvidado que algunos tonos que el día de hoy empleamos indiferentemente, conforme a una simple inclinación o bien preferencia, alguna vez acarrearon consigo una alta carga simbólica, transmitiendo mensajes que señalaban nuestro estatus social, nuestro poder y nuestra riqueza.

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