El ataque del virus zika, explicado como si fuese un partido de fútbol

Kateryna Kon | Shutterstock El catenaccio italiano se identifica por un futbol puramente protector. Los jugadores se encierran atrás para formar una barrera inconquistable en torno a la portería. Al equipo contrario le resulta prácticamente imposible tirar a puerta, como probó el éxito del Inter de Milán dirigido por Helenio Herrera. Algo afín ocurre en nuestro cerebro. La famosa como barrera hematoencefálica usa las tácticas del catenaccio italiano para acorazar el acceso a nuestro portero mental. Esto es, un conjunto de células endoteliales y gliales tratan de formar un muro inconquistable para frenar el ataque de substancias dañinas y microorganismos patógenos al cerebro. ¿De qué manera puede entonces el virus zika estar relacionado con efectos tan perjudiciales y también impactantes como las microcefalias?

Llegar a la portería y meter gol

Si bien la investigación no ha logrado determinar aún el mecanismo por el que el virus sortea la barrera hematoencefálica, la verdad es que el zika se ha asociado con malformaciones innatas en recién nacidos. Malformaciones que, como ocurre en el caso de las microcefalias, provocan una reducción en el tamaño de la cabeza de los bebés. El virus debe regatear a la barrera hematoencefálica que resguarda al cerebro, igual que en el catenaccio italianoAdemás, el virus asimismo ha sido relacionado con un esencial trastorno neurológico, conocido como síndrome de Guillain-Barré. ¿Por qué razón provoca estos daños en nuestro cerebro, si aparentemente se halla en una fortaleza inalcanzable? La contestación la debemos hallar, nuevamente, en una metáfora futbolística. En el momento en que el virus regatea a la defensa formada por la barrera hematoencefálica, se queda solo frente al portero. Y hasta los mejores futbolistas cuentan con vulnerabilidades. Casillas tiene inconvenientes al manejar el balón con los pies. Cech no acostumbra a pasar bien la pelota. Molina siempre y en toda circunstancia salía mucho del área y recibía tantos por ese motivo. Hart a veces hace cantadas que le acostumbran a valer puntos. Estos fallos prueban que, por buenos atletas que sean, asimismo son humanos. Va a ser cosa del delantero o bien, siguiendo nuestra metáfora, del virus zika, aprovechar esa debilidad para marcar tanto. Luciano Cosmo | Shutterstock Un caso paradigmático de dicha vulnerabilidad es Júlio César Soares Espíndola. Este portero, natural de la ciudad de Río de Janeiro (Brasil), exactamente el país más perjudicado por zika, es un enorme jugador. Su inconveniente es que a veces comete fallos garrafales, como salir a mano cambiada, que le cuestan un tanto a su equipo. El ejemplo más evidente lo hallamos en el Mundial de Suráfrica de dos mil diez, en el que un fallo mandó a la selección brasileira a casa tras la victoria de Holanda. Mas con el Inter de Milán asimismo ha fallado ciertas ocasiones de forma incomprensible. La microcefalia se ha asociado con otras infecciones, no solo virales, como las producidas por citomegalovirus, rubeola, sífilis o bien VIHEl virus zika, como el delantero del equipo contrario, debe aprovecharse de la vulnerabilidad del cerebro para marcar tanto. De la misma manera que un jugador es siendo consciente de que Júlio César, por bueno que sea, asimismo comete fallos, los virus saben que si usan la debilidad de las células inquietas, van a ser capaces de inficionarlas. Y no ocurre solo con el zika. Conforme explicaba el microbiólogo Ignacio López Goñi a Hipertextual, la microcefalia asimismo ha estado relacionada con otras infecciones -no solo virales-, como las producidas por citomegalovirus, rubeola, sífilis o bien SIDA. Una investigación, publicado el día de hoy en la gaceta Cell Stem Cell, identifica por vez primera cuál podría ser la vulnerabilidad de las células madre neuronales frente a la infección por zika. Los estudiosos de la Universidad de California (San Francisco) proponen que el virus, en el momento en que regatea a la barrera hematoencefálica, llega al cerebro en desarrollo de los embriones a través del fluido cerebroespinal o bien de la sangre. Crystal Eye Studio | Shutterstock Su hipótesis es que el virus afecta eminentemente a un género de células muy concreto: la célula glial radial. Estas células forman una parte de la corteza cerebral y van a dar sitio más tarde a neuronas, astrocitos y oligodendrocitos, esto es, a la extensa pluralidad de células que forman una parte del sistema nervioso. Los científicos mantienen que, a través de la destrucción de dichas células, el virus provocará después las malformaciones innatas que han sido asociadas con el zika. ¿Mas por qué razón escoge a estas células? Si el virus conoce la vulnerabilidad del portero cerebral, va a ser capaz de destruir las células para provocar malformaciones innatas en recién nacidosLa razón, conforme sus resultados, es que el virus -igual que el delantero- se aprovecha de la vulnerabilidad del portero. En otras palabras, se fija a estas células uniéndose a una molécula famosa como AXL. Esto es, si un jugador sabe que Júlio César sale mal a mano cambiada, va a tratar de persuadirle de que se vaya fuera del área para marcar tanto. El virus se une a ese receptor de la célula, pues fijándose a él va a ser capaz de destruir esta clase de células que darían sitio más tarde a la corteza cerebral. Si las suprime, los recién nacidos padecerán problemas serios como las malformaciones innatas que se han observado. En otras palabras, el virus, que en general genera síntomas leves, es capaz de meter tanto generando inconvenientes como las malformaciones observadas en Brasil o bien Colombia. Lo logra, del mismo modo que sucede en el futbol, tras haber regateado a la barrera hematoencefálica y aprovechándose de la debilidad del portero.

Related posts