Mantitas antirradiación para proteger a tu bebé: la pseudociencia ataca de nuevo #Homeolovers

Hay que ver lo prostituida que está la palabra tecnología en estos días. Y no puedo quitarle razón cuando leo como productos como la balmabag y balmababy de la compañía Balmaprotect, quienes charlan sin ningún género de reparo de su tecnología Zero-GHz360. Mas pondremos contexto, ya antes de ahondar. Esta empresa se dedica a vender soluciones […] para resguardarnos de algo contra lo que no podemos pelear, las radiaciones electromagnéticas. Concretamente, mantas y bolsas antirradiación para resguardar de las ondas de radio a los bebés y fármacos. ¿Exactamente en qué se fundamenta la tecnología que utiliza la balmabag? ¿Verdaderamente marcha? ¿Verdaderamente es precisa? Para los que deseen una respuesta inmediata os afirmamos, sin sitio a dudas: no.

La tecnología tras balmabag y balmababy

Vayamos al primer punto. El primero de los productos vendidos por la compañía es una suerte de bolsa para guardar fármacos (en especial los fármacos homeopáticos, conforme aseguran), y resguardarlos de la radiación electromagnética. Por otra parte, la balmababy es una manta para embarazadas y bebés con las que resguardar al infante de exactamente las mismas radiaciones. Estos productos se fundamentan en la premisa de que las radiaciones provenientes de los móviles, WiFi y otros aparatos tecnológicos son perjudiciales y hay que resguardarse de ellas. Para ofrecer dicha protección, la autodenominada tecnología Zero-GH360 (de la que solo se detalla que emplea fibra de plata) aprovecha una fibra metálica en el tejido para crear una jaula de Faraday. Balmababy | Balmaprotect Vayamos al segundo punto, ¿es esto posible? Imaginemos que es cierto (no tenemos motivos para dudar que utilizan fibra de plata en el tejido), ciertamente, la fibra de plata podría actuar de jaula de Faraday. Una jaula de Faraday no es otra cosa que una malla hecha con un metal (o bien substancia conductora, indispensable) que captura cualquier emisión electromagnética, actuando como una jaula protectora. Esa es la razón por la cual, por poner un ejemplo, se acostumbra a perder señal en el elevador y afines. Volviendo a balmabag y balmababy, a fin de que funcione, la fibra debe ser continua y estar cruzada, formando una malla. Cuanto más interrumpida esté la malla, más ineficaz es frente al campo electromagnético. Por ende, se comprende que la bolsa en sí forma una malla prácticamente perfecta (si bien sea irregular). Balmabag | Balmaprotect La manta, no obstante, tiene un inconveniente. Y es que solo resguarda por una parte. Mas las ondas electromagnéticas provenientes de móviles, WiFi, etc, son omnidireccionales y proceden de todas y cada una partes. Por lo tanto, flaca defensa hacen si solo pueden resguardar desde una dirección. Por otra parte, la bolsa, que sí podría ser protectora, se puede poner de manera fácil a prueba: si ponemos un móvil en exactamente la misma y llamamos al número este no debería sonar por encontrarse en la jaula de Faraday. Si suena, es que dicha jaula no está marchando y, por consiguiente, tampoco resguardando de las desalmadas ondas electromagnéticas.

El fallo de la OMS

Ahora vayamos a otra cuestión esencial. Más esencial si cabe. Balmaprotect ofrece sus productos, balmabag y balmababy, para resguardar de algo que, realmente, no resulta perjudicial hasta la data. Por lo menos conforme las evidencias a nivel científico. En más de veinte años de estudio aun no se ha identificado ni confirmado ningún efecto de forma inmediata perjudicial en las emisiones de radio (como las de la radio, la tele, el WiFi o bien el móvil, entre otras muchas). Lo máximo que se ha detectado ha sido que a determinadas distancias estas ondas calientan los tejidos. Y los calientan de una manera semejante mas mucho menos energética (interminablemente menos, en verdad) a de qué manera lo hacen las radiaciones de microondas. Esto, lo único que desea decir, es que transmiten energía. Del mismo modo que lo hace el Sol, una bombilla térmica o bien mil millones de cosas más. Tampoco puede dañar los fármacos, pues no tiene energía para mudar la composición químicaLo que está claro es que esta clase de radiaciones no son ionizantes, o sea, que no poseen energía suficiente para alterar la naturaleza de las sustancias: mudar backlinks químicos o bien dañar el ADN. Por consiguiente, no pueden provocar cáncer ni tumores ni nada por el estilo. Tampoco puede dañar los fármacos, pues no tiene energía para mudar la composición química. Sin embargo, y frente a la necesidad de estar seguros, la OMS, al lado de otros organismos, estudian todavía más (y mejor) los efectos que tienen estas radiaciones en un largo plazo. Sin embargo, por el momento la OMS asevera, en público, que: Hasta la data no se ha confirmado que el empleo del móvil tenga efectos perjudiciales para la salud. Entonces, ¿por qué razón Balmaprotect enlaza a dicho comunicado, si va contra su producto? Sencillísimo. Pues semeja que los señores de la OMS no saben eso de que el lector medio de internet no pasa de las 4 primeras líneas del artículo. De esta manera, el segundo punto del artículo, en Datos y cifras, recita: El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer ha clasificado los campos electromagnéticos producidos por los teléfonos móviles como probablemente carcinógenos para los humanos. Esta oración es horriblemente malentendida y, en opinión de muchos, es un fallo horrible por la parte de la OMS ponerla de esta forma, sin explicación y sin aclaraciones. Decir que la OMS asevera que las ondas electromagnéticas son cancerígenas es malinterpretar mucho esta fraseNo desea decir que la OMS ni el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer aseveren que las radiaciones sean cancerígenas. O bien si no, el café, el mate, la carne, y mil millones de substancias más serían cancerígenas y peligrosas. Lo que afirma esa oración es, realmente, que las ondas electromagnéticas prosiguen en su punto de atención y se prosigue estudiando las relaciones que tienen con el cáncer, pese a que hasta el momento no se ha encontrado nada. ¿Y por qué razón se tiene? Por el hecho de que el número de móviles prosigue en incremento y la población se prosigue preocupando. Con lo que la OMS lo único que hace es no cogerse los dedos y hacer su trabajo. Mas decir que la OMS asevera que las ondas electromagnéticas emitidas por los móviles y WiFi son cancerígenas es malinterpretar mucho esta oración.

Sobre las ondas electromagnéticas

Volvamos a todo lo precedente. Si todavía de este modo tenemos temor a las ondas electromagnéticas, pese a que la OMS no considera aun la existencia de nosologías socias a exactamente las mismas (pese a que los defensores del síndrome de hipersensibilidad electromagnética se empeñen), múltiples de los estudios de la organización muestran de qué manera actúan y nos afectan dichas ondas. En concreto: El aparato solo transmite energía cuando está encendido. La potencia (y por tanto la exposición del usuario a las radiofrecuencias) desciende velozmente al acrecentar la distancia con el dispositivo. Una persona que usa el móvil a una distancia de entre treinta y cuarenta centímetros de su cuerpo – por poner un ejemplo, al redactar mensajes de texto, navegar por Internet o bien cuando se usa un dispositivo «manos libres» – va a estar mucho menos expuesta a campos de radiofrecuencia que quienes lo usan acercando el aparato a su cabeza. Asimismo aseveran que La utilización del teléfono en zonas con una buena recepción asimismo acarrea una minoración del nivel de exposición, en tanto que de esa manera el aparato transmite a una potencia reducida*. Y concluyen que: La eficiencia de determinados dispositivos comerciales concebidos para reducir la exposición a los campos electromagnéticos no está probada. En este campo, indudablemente, se encuadran los productos de Balmaprotect, los que emplean un lenguaje científico para proteger un producto totalmente pseudocientífico que se aprovecha del temor y la tecnofobia. Si siglos atrás el temor a los turismos a motor hacía aseverar a la gente que moriríamos por carencia de riego sanguíneo, con todo lo científico que suenan las palabras presión sanguínea, aceleración, fuerza centrípeta y otras zarandajas, la verdad es que hoy los turismos son una herramienta común y segura. Los móviles, y las ondas electromagnéticas, de momento, asimismo. Llevan considerablemente más tiempo del que creemos con nosotros y aun no se ha podido probar su daño. Sin embargo, la OMS prosigue tratando de buscar posibles inconvenientes. Conque si los hay, apacibles, que nos vamos a enterar. Entonces vamos a poder poner soluciones reales y eficaces. Y no como las pócimas mágicas que venden ciertos.

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