¿Qué ha pasado con las páginas de juegos flash?

Antes que la chiquillería se lanzase a móviles y tablets, ya antes siquiera de la popularidad y existencia misma de plataformas como Steam o bien GOG, ya abundaban toneladas de webs donde igual hallabas viejas roms de NES, pozos de clones descarados, maravillas ocultas o bien ensayos sigilosos abriéndose paso con pretensión promocional. Los juegos de navegador en flash eran hace apenas 5 años el sustrato ideal donde arriesgar, donde exponer nuevas ideas.

¿Qué es “flash”?

Partamos desde la base: además del sensacional superhéroe de DC Comics, Flash es un software. Ya en mil novecientos noventa y cinco, el ingeniero Jonathan Gay creó SmartSketch, una herramienta de dibujo para el sistema operativo PenPoint. Si bien dicho OS resultó un descalabro, en SmartSketch vieron un enorme potencial y, agregando peculiaridades de animación fotograma a fotograma, su empresa FutureWave Software decidió relanzarlo como herramienta de animación web basada en vectores: FutureSplash Animator. El éxito fue inmediato. Meses después ya estaba incorporada en las primordiales webs de entretenimiento —Disney, FOX, HBO o bien Microsoft—. Viendo el tirón comercial, en Macromedia se interesaron por este software. Ellos tenían otro en verdad más avanzado, Shockwave, mas no era ni tan intuitivo ni tan popular. En el mes de noviembre de mil novecientos noventa y seis, FutureSplash fue adquirido por la californiana Macromedia, dando de este modo a la primera versión oficial de Flash. Microsoft adquiría por aquellas datas la pequeña web Electric Gravity, fundando su ‘Internet Gaming Zone’, abonando el terreno para lo que muchos recordaremos como Juegos de Messenger. Mientras que, Macromedia fortaleció sus herramientas con una suite de productos —AIR, Dreamweaver, Fireworks, etc— de creación y diseño web para, por último en dos mil cinco, ser absorbida por la veterana Adobe Systems. Por su condición lúdica y de simple empleo, el flash ha estado íntimamente ligado a los juegos de navegador. Los primeros juegos de navegador datan de principios de los noventa como extensión del freeware y este, por su parte, del modelo shareware. Se dice que son el equivalente artístico al collage, al urbanart y al pastiche, por aquello de volver a utilizar fragmentos o bien imitar obras sin solicitar licencias. Ya entonces podía subirse un juego a un servidor on-line y jugarlo desde allá con las herramientas del browser. Su característica principal: el programa se ejecuta con independencia del hardware. Una forma de ahorrar los tremendos costos de amoldar a otras plataformas. Solo depende de dos complementos instalados de serie en el navegador. Cuantas más herramientas y lenguajes aguanta el navegador —CSS, JavaScript, HTML, PHP o bien otros estandar encuadrados en el ‘HTML dinámico’—, más opciones tiene el programador.

El flash como banco de pruebas y fin en sí mismo: los nuevos salones recreativos

En la industria del juego para videoconsolas, el foco de atención orbita en torno a los estudios de siempre y en todo momento. Libre de las presiones y deadlines del circuito profesional, jóvenes creativos como John Cooney, del estudio Elephant Games, tenían en frente de sí un amplio terreno para explorar y probar. Absolutamente nadie se fijaba en portales como Newgrounds, entre las webs vanguardistas en hostear únicamente juegos basados en flash. De súbito todo el planeta charlaba de ello. La comunidad en torno a estos juegos medró irrefrenable mientras que aparecían como setas crossovers entre personajes tradicionales del juego para videoconsolas, parodias, memes. Poquito a poco fueron distanciándose del juego on line tradicional y copando páginas de descargas sin costo como Softonic. Brotan los primeros pesos pesados: MOTAS en dos mil uno, Alien Hominid en dos mil dos o bien Ball Revamped en dos mil cuatro. Estudios como The Behemoth o bien el Team Meat de Edmund McMillen reciben las primeras ofertas para amoldar sus juegos a consola. Nace Vlambeer y con él una nueva ola de febril pixelart y diseño retro. Para cuando Google inaugura su Android Market en dos mil ocho, internet estaba invadido de todo género de ensayos y muchos diseñadores vanguardistas ya trabajaban al servicio de grandes estudios. «The game will be randomly generated, strange and involve cats». Edmund McMillan a propósito de Mew-Genics, pequeño juego efectuado en apenas 3 días donde aceptas el rol de una desquiciada-de-los-gatos controlando a trillones de ellos. Merced a su facilidad y también inmediatez, el flash no demanda procesos de testing ni imposiciones propias de las tendencias del mercado. En webs como Armor Games, donde el contador de veces jugado prima sobre el de descargas y donde la mayor parte de juegos son gratis o bien bajo el modelo pay what you want, no hay un temor a publicar un simulador de relaciones íntimas o bien aventuras de animalillos asesinos. Hay que resaltar que este apogeo asimismo vino propiciado por las webseries de animación flash. Happy Tree Friends se transformó en un fenómeno pop allí por dos mil uno, dando a Mondo Mini Espectáculos la posibilidad de llevar sus insesateces a festivales internacionales de cine. En España tenemos el tradicional Cálico Electrónico, la serie cómica que comenzó en dos mil cinco y medró como la espuma entre una nueva generación MTV. Las barreras se forzaron fuera de los habituales tower defense y escape the room, géneros estrella, cara simuladores de deportes extremos, shooters en primera persona, estrategia en tiempo real o bien plataformas de desplazamiento lateral. Nacieron Trials, la saga Submachine, Sonics de imitación mejores que muchos de los Sonic oficiales de Sega e inclusive el dichoso Flappy Bird. El flash ya no era una herramienta en sí, sino más bien una parte de una mentalidad de economía y eficiencia en desarrollos cortos Creaciones de entusiastas sin experiencia en programación mas con pasión y ganas, bajo preceptos idénticos: algo veloz, adictivo, simple. Un lenguaje propio del indie. Aun ciertos jóvenes programadores colgaban sus proyectos en foros de discusión —Reddit o bien 4chan en USA, Forocoches en España— buscando retroalimentación y testeo, dando pie a un género propio de obras diseñadas para y por los usuarios de esas ágoras de conocimiento, vanidad y endogamia. Todo junto. Como afirmábamos, su margen para maniobrar nos lleva a estimar el flash una zona de confort ideal, una meta donde volcar el trabajo de una vida. En webs como Itch.io, Reprendiere Games o bien, más específicamente, la londinense Nitrome, los pequeños estudios de desarrollo actúan por su parte como plataforma de distribución donde colgar sus juegos en descarga gratis. Estos juegos sirven de ensayo y manifiesto, de alegato velado para sus creativos; son formas de expresión que van alén del mero producto lúdico y plantean nuevos debates sobre la creación y desarrollo de juegos para videoconsolas. El flash no se queda en simple y tosca imitación: es un paso adelante. Solo hay que fijarse, en pleno auge del juego móvil, en los populares Angry Birds, FarmVille, AdventureQuest o bien Bejeweled: como afirmaba Sam Anderson en este artículo para The New York Magazine, estamos ante «los nuevos Tetris», sustitutos funcionales en diseño, inteligentes y autoconcluyentes. Un mercado que ha seguido un curso paralelo y subsiste primordialmente del esmero de su comunidad. Mas no todo es tan bonito. 1001juegos.com, FRIV.com, Minijuegos.com, MiniClip.com o bien sencillamente Juegos.com son espacios donde confluyen todo género de obras imitando aquellas que han conseguido cierto éxito. Acá evitar la violación del copyright pasa por llamar al conocido M. de Nintendo «plumber man» y marchan más como repositorios de viejas glorias disfrazadas —Pac-Man, Q*Bert, Asteroids— que como comunidad de producción y difusión. Sin embargo, ¿quién puede reprocharles esos ratos fallecidos entre clase y clase y toda la cantidad de posibilidades jugables en el computador más vetusto de la clase de Informática? La mayor parte de este submundo subsiste a codazos readaptando sus interfaces a móviles y tablets; son páginas vendidas al mejor pujador. Y absolutamente nadie podría negar haberlas visitado alguna vez en su vida: son la faz más desentendida de todo Internet.

El flash como trampolín o bien herramienta de marketing: 2 caras de exactamente la misma moneda

En el mes de junio de dos mil seis, Jenova Chen presentó su trabajo de fin de Master: flOw. Desarrollado al lado de su collègue Nick Clarke, este pequeño juego en flash amontonó prácticamente un millón de descargas en apenas un par de meses. En la actualidad se considera entre las piezas clave del aprendizaje adaptativo. Flow fue la primera piedra con la que Jenova Chen fundaría el estudio thatgamecompany. Su último juego, Journey, ha alcanzado un estatus de culto y amontona decenas y decenas de premios. El salto del circuito flash a las portadas de los grandes medios no es mero accidente fortuito: Canabalt, Closure, Super Meat Boy, N , VVVVVV, TowerFall Ascension o bien Defend your Castle nacieron como pequeños proyectos en flash y cruzaron las últimas fronteras del desarrollo. En su mayor parte están libres en cualquier plataforma. En el paso del formato digital al físico se promueve cierta exclusividad. Estos pocos escogidos, que adquieren vida propia y dejan atrás las webs donde los vieron nacer, por el paseo asimismo mutan su discurso: ya no son obras de exposición, sino más bien productos de mercado. Pasan sin antídoto a estar sujetos bajo los costos que imponga tal o bien como distribuidora y los coherentes estudios de largo recorrido: mínimos de ventas, gastos en publicidad y licencias en nuevas plataformas, etc.. Si Newgrounds o bien Kongregate son arenas donde cada uno de ellos impone su ritmo de baile, las stores y bazares oficiales marcan su tempo Del otro lado, están los juegos nacidos en la sombra de alguna celebridad. Estos no precisan de empresas de marketing: son su marketing. No charlamos de esas insesateces en flash que se tambalean entre la parodia y la crítica, desde ponerle peinados a Franco, hasta matar a George Bush o bien torturar a Osama Bin Laden. Sino más bien obras una parte de una rigurosa campaña promocional: vocalistas como L. Gaga, Justin Bieber y Michael Jackson o bien actores como Zac Efron, Miley Cyrus y Kim Kardashian, entre otras muchas estrellas pop, asimismo tienen su sitio privilegiado en esta red. Películas como ¡Rompe Ralph! y Pixels crearon a propósito sus piececitas en flash desde sus páginas oficiales, y no pocos estudios obsequian versiones light en 2D de fenómenos populares para promover y robustecer sus respectivas marcas. Hasta Pepsi, hace muchos años, montó un endless runner de recoger latas por un escenario infinito. Un interesante arma a fin de que un visitante o bien cliente del servicio potencial asimile el producto, lo recuerde y lo comparta.

¿Muere el flash o bien solo readaptándose?

Conforme el ratio de desarrollo de estas estadísticas, y Alexa no engaña, la mayor parte de webs antaño punteras se hunden progresivamente, sosteniendo su pico más alto de tráfico hace unos 6 años. ¿De qué forma subsiste entonces el flash? Bien: ya no es un juguete anecdótico, ha pasado a ser parte de un cómputo enorme de herramientas. Precísamente, la irrupción de los móviles inteligentes como plataforma más simple para publicar —y su usabilidad, los llevamos siempre y en toda circunstancia encima— han propiciado un fértil ecosistema y lo que ya antes era nicho en computador ahora es carne de market. Por si fuera poco, muchos desarrolladores se lo autoimponen como limitación para sus proyectos. Ferias como la Asylum Jam promueven el flash exactamente por su sencillez. La acelerada competición Ludum Dare, que empezó allí en el dos mil dos, es el mejor ejemplo: a lo largo de un plazo de cuarenta y ocho horas el desarrollador debe presentar su propuesta de juego bajo una temática —distinta cada año— un tanto abstracta sugerida por los organizadores. Indie Game Jam, asimismo en dos mil dos en Oakland o bien la Nordic Game Jam (dos mil seis) y la Global Game Jam (dos mil nueve) son diferentes lugares donde se reúne la audacia y el arrojo de nuevos creativos presentando a concurso ensayos en un time-lapse de apenas un par de días. Como un concurso de cocina donde los chefs son retados a crear exquisiteces con solo 3 ingredientes, el desenlace de estos campus son entre los motores esenciales de la industria, un pilar del progreso creativo imprescindible. El flash ya no es un juguete anecdótico, ha pasado a ser parte de un cómputo enorme de herramientas Kongregate y Armor Games, la veterana Newgrounds o bien Adult Swim, salvando la clara salvedad de GameJolt,

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