¿Quién teme a las auditorías?

Auditar. Dícese – o bien eso afirman – de ese instante en que los responsables de una compañía echan a tremer. Entre otras muchas razones, por el hecho de que un auditor es una persona extraña a la compañía y a absolutamente nadie la agrada tener a extraños en su casa examinando sus cuentas.Por encargo o bien obligación, esa persona está ahí para examinar los estados financieros de tu contabilidad (esos que, por poner un ejemplo, se guardan en tu programa de contabilidad). Y los desenlaces pueden deparar muchas sorpresas. Ciertas agradables. Y otras no tanto.¿Y por qué razón la relevancia de las auditorías?Porque, por una parte, se descubren irregularidades que no solo dañan a la compañía y a su ambiente más inmediato; sino más bien asimismo al público generalmente, al consumidor, al impositor, al ciudadano (cuando charlamos de sospechas de fraude o bien otras irregularidades).Pero, por otra parte, una auditoría aporta confianza y fiabilidad y eso es esencial para aquellas empresas anotadas en el Registro Mercantil, que están expuestas al público.Auditar no solo por el hecho de que lo afirma la leyNo todas las compañías están obligadas por ley a auditar sus cuentas. Mas que la ley no fuerce no quiere decir que uno deba infravalorar la relevancia de una auditoría que, como vamos a ver ahora, son muchas.Conviene, puesto que, tener en consideración que:

La auditoría te ayuda a determinar los peligros que encara tu empresa;

Te descubre sus fortalezas y debilidades;

Te previene de fallos y fraudes contables;

Da más confianza interna (entre los empleados y directivos) y externa (clientes del servicio, entidades financieras, inversores).

Lo idóneo es efectuar auditorías periódicas (una vez por año) por la parte de un equipo externo independiente. Esto último da mayor objetividad a los desenlaces, en tanto que estos han sido extraídos por un conjunto extraño a la compañía.En su defecto (si los recursos escasean), asimismo puedes nombrar a un equipo interno. Es posible que sus desenlaces no sean tan fiables y estrictos, mas de todas y cada una maneras puede lanzar mayor luz a aspectos que, de no haber efectuado una auditoría, no se te habrían pasado por la cabeza.Lamentablemente, las compañías que no tienen la obligación de auditar sus cuentas ven esta herramienta como un gasto superfluo. Es un fallo. Una auditoría hay que verla como una inversión: en transparencia, en optimización de recursos y en fiabilidad.Para los pequeñas empresarios o bien dueños de startups – por si las moscas aun queda alguno que se hace el sueco – las auditorías pueden ser una herramienta esencial para captar inversores y lograr ayudas de organismos públicos o bien préstamos de entidades financieras.Aquellas empresas con sus cuentas auditadas pasean un paso por delante de las compañías contendientes que no se incordian en pasar por una auditoría. Son estas últimas, reanudando el título de este artículo, quienes deben temer a las auditorías. Y no .

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